16 dic. 2014

Violencia en el embarazo

La violencia contra las mujeres embarazadas, más común de lo que se piensa 


Eva Paris. bebeymas.com

Maltrato en el embarazo

Se aproxima el final de año y las cifras de la violencia de género nos dejan un amargo sabor de boca. Más cuando acabamos de saber que el 22,7% de las embarazadas sufren violencia de sus parejas, según un estudio realizado en la Universidad de Granada.
Casi una de cada cuatro mujeres sufre algún tipo de violencia (emocional, física o sexual) dentro de su pareja, así se desprende de los datos recogidos de una muestra de 779 mujeres que dieron a luz en quince hospitales públicos de Andalucía.
Según los expertos, estas cifras son extrapolables al resto de España y a países de entornos socioculturales parecidos, pero comparándolas con dos instrumentos estandarizados a escala internacional (el 'Abuse Assessment Screen' y el 'Index of Spouse Abuse'), se ve que en España la prevalencia de la violencia de pareja en las mujeres embarazadas es alta con respecto a los países próximos, en los que oscila entre el 3,4 % y el 8,3 %.
Otras cuestiones interesantes que se desprenden de la investigación son que el hecho de que las parejas exijan obediencia frente a sus caprichos se consideraba "normal" y se justificaba por el carácter del compañero.
En lo referido a los tipos de violencia, el 21 % de las mujeres dijeron sufrir violencia emocional y el 3,6 % física o sexual, violencia incluso sufrida a diario y con consecuencias graves como quemaduras, hematomas o huesos rotos.
Las mujeres embarazadas que mantenían una relación sin compromiso o que no cuentan con apoyo en su entorno (un familiar o amigo al que acudir en caso de necesidad) tienen mayor probabilidad de sufrir violencia de pareja durante el embarazo. Por el contrario, las mujeres con trabajo estaban más protegidas contra este tipo de violencia.
Como vemos, la magnitud del problema de la violencia contra las mujeres embarazadas no es baladí, y sus consecuencias son muy graves tanto para la salud de la madre como para la del feto. ¿No se debería preguntar sobre este aspecto en las revisiones rutinarias para poder ayudar a las mujeres que lo necesiten?
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